Faltaban apenas 3 días para que se cumplieran los 15 años de aquella promesa que me hiciera en aquel entonces. Corría el año 1990, más precisamente el día 20, cuando llegamos al puesto de gendarmería Gral. Soler al pie del cerro El Sosneado de 5200 metros de altura, con amigos del grupo "Compartir" dispuestos a subir este bonito cerro de la cordillera Mendocina. En un determinado momento y en pleno ascenso uno de los Gendarmes que se ofreció a acompañarnos durante un trayecto nos indica el lugar donde cayó el avión que transportaba a los integrantes del equipo de rugbiers del colegio Old Christian de Uruguay en el año 1972 ; En ese momento me hice la promesa que algún día intentaría llegar hasta ese lugar.
Hoy, 17 de enero de 2005 estoy en el puesto de Gendarmería Gral. Soler, solo que ahora el rumbo será opuesto al de aquel entonces, dispuesto a cumplir aquella promesa y acompañado por otro grupo de amigos.
Los nervios lógicos de todo preparativo hacia lo desconocido se apoderan de todos los integrantes, los arrieros ensillan los caballos en que cada uno iremos montados, se acondicionan los equipos y víveres en las mulas cargueras, nuestro contacto y guía Mario Zapata nos da algunas indicaciones con respecto a las cabalgaduras, como se llama cada parte de la montura y que función cumple, así transcurren los minutos, todo está listo, nos asignan los caballos de acuerdo a las estaturas de cada uno, a mi me toca un alazán que se llama "torito”... (por ahora).
Por fin todos montados, se da la voz de partida y enfilamos buscando el primer paso para sortear el caudaloso río Atuel. Nos vamos familiarizando con nuestra cabalgadura, todos caballos dóciles pero cada uno con su particularidad, mi caballo, "torito” de ahora en más pasará a llamarse "fiaca”, por sus pocas ganas al trabajo, debí azuzarlo permanentemente para que continuara, a pesar de ello, nos hicimos buenos amigos.
Así transcurren las horas hasta que arribamos al arroyo el rosado donde hicimos un alto para almorzar unos riquísimos sándwiches de jamón crudo casero con queso en barra y abundante líquido. Luego de un breve descanso y aprovisionarnos de agua continuamos con la marcha, al rato transitamos una espectacular yesera donde parecía estar viendo y pisando un paisaje lunar. Así transcurre la marcha hasta llegar al arroyo el barroso que cruzamos para arribar a un Real ( el Real es un sitio adecuado para acampar, generalmente es una planicie donde hay grandes bloques de piedra que con otras mas chicas se levantan paredes para resguardarse de las inclemencias del tiempo).
Final del primer día de cabalgata, atrás y en nuestros cuerpos quedaban 6 horas de estar montados.
Mientras Mario y yo nos abocábamos a armar las carpas, Ariel ( nuestro chef ) se dedicaba a preparar uno de sus ricos platos, carne a la cacerola que luego regaríamos con un buen vino Mendocino, el resto del grupo aprovechaba para higienizarse en el arroyo.
Noche tranquila, dispuestos al descanso uno a uno fue yéndose a las carpas, el día había sido largo .
Amanecer del día 18: el grupo iba saliendo de las carpas, caras somnolientas, algunos durmieron a los "saltos” otros dormimos de un "tirón”, así es la montaña y así reacciona cada organismo. Ariel ya tenía listo el desayuno, cada uno fuimos saboreando un rico café con leche acompañado con pan casero y mermeladas de igual procedencia... riquísimo ¡ ¡
Caballos ensillados, bien aprovisionados de agua, con abrigos y víveres nos dispusimos a montar y partir hacia nuestro objetivo; El lugar donde aún hay restos del avión.
Tras una marcha de 3 horas y luego de pasar por olladas donde se forman pequeñas lagunitas de un agua absolutamente transparente y con vegetación acuática fuimos ascendiendo en un constante zigzagueo por una empinada ladera de un color naranja intenso que por fin nos depositaba en la morena del glaciar de "Las Lágrimas” donde descansan los restos de las 29 personas que fallecieron en el accidente.
Una sensación de congoja se apodera de todo el grupo. Basta con recorrer visualmente el lugar se puede tomar una idea de lo que habrán sido esos 72 días pasados hasta el rescate final. Paradójicamente la belleza del circo glaciario donde transcurrieron esos interminables días resalta en todo este sector de cordillera.
Luego de recorrer el sector y tomar algunas fotos nos dispusimos a rendir un homenaje rezando un Rosario.
La promesa estaba cumplida; ahora solo nos resta bajar...
Participaron de esta primera expedición Tandilense:
Integrantes: Juana Menchón - Santos Fernández - Esther Muros - Dolly Sigliano - Cleris Moltedo -Graciela Villamayor - Oscar Méndez .
Contacto y guía en Mendoza: Mario Zapata - Ariel Navarro - Leticia.
Arrieros: Quintín - Pablo - Guillermo
Nota:
Las actividades previstas pueden sufrir modificaciones por una cuestión de programación o fuerza mayor.
La organización cuenta con equipos de primeros auxilios y comunicaciones, seguro por accidentes con Federación Patronal S.A.
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